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7 de octubre de 2012

La mudanza

1 comentarios


Consejo del día: Embalá
Accesorio del día: Cajitas de cartón.
Ten paciencia con... El chino que, dada la cantidad de cajas que le pido, no estaría entendiendo si trafico mercadería o me estoy mudando.

Casi como Los Simpsons, siempre hay un videito de "La Loca de Mierda" que refleja la vida de una mujer. Hay ejemplos para cada caso.
La mudanza es un momento estresante donde todos nuestros demonios afloran.
Desde ya, odio a mis vecinos. Ese es el primer mandamiento.
Lo demás es lo obvio: ropa tirada, todo a medias, mugre por doquier.

Gracias Pichot, por tanta magia.

Un saludito para todos los que me conocen.

26 de octubre de 2011

Peripecias de una mudanza exitosa

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Consejo del día: Tregua
Accesorio del día: Cajas, canastos, etc
Ten paciencia con... Los que quieren convertirte en AMA DE CASA.

No se ilusionen que lo de "exitosa" del título es solo una forma de decir. La mitad de las cosas en la casa de tus viejos y la otra mitad en tu casa "de soltera" o "de comprometida" o "de concubinato" o como prefieran llamarlo (para mi es de soltera). Entonces tenes el jean negro, pero el buzo azul. Los zapatos rojos, pero la cartera marrón. La remera de manga corta, pero no el saco. Falta la coordinación del vestuario.

La comida se pudre y te comen los piojos. Porque no sólo ahora sos una mujer "independiente", sino que también sos profesional, trabajas 24 hs al día y preferís prender la computadora antes de cocinar. Preferis leer antes que ir a hacer las compras y salir a comprar ropa antes que ir a la verduleria. Así no hay casa que aguante. Es la ley de la supervivencia.

Ya no llorás por la novela, llorás porque tenés que planchar una camisa en vez de estar actualizando cada 5 minutos tu correo. Te emocionan cosas más superficiales como que la cama esté hecha. Ahora no comés chocolate de postre, tomás té de tilo para calmar tus ansias.

Descubriste una nueva superficie montañosa: la ropa para lavar. A veces incluso entra en erupción como un volcán. Se redujo el espacio y hay varias pilas más: de ropa que te probaste a la mañana y no te gusto, de zapatos que no te entran en el placard y de ropa que debería plancharse pero no tenés tiempo. La cordillera de los Andes, un poroto.

Pero son todos síndromes normales. Lo frenetico recién comienza.
 

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